martes, 27 de noviembre de 2012

Paz utópica


¿Utopía? Sí, lo es. En la realidad no interesa la paz, estamos rodeados de guerras,  avaricia, pero sobre todo poder. Es una lucha continua por el poder. Quien tiene más quiere más, sin pensar en el bien común. Cada vez que encendemos la televisión, no encontramos más que noticias malas relacionadas con guerras, narcotráfico, violencia de género, tráfico de personas, etc.

La paz no interesa mientras haya dinero de por medio. La avaricia y la supremacía del poderoso están por encima de la fraternidad. La guerra a pesar de causar muertes y males terriblemente irremediables genera mucho dinero. Son muchas las empresas que se dedican a la venta de servicios militares. Según rebelión.org la mayor concentración de empresas dedicadas a todos estos servicios militares se encuentra en Estados Unidos y Europa occidental, ¡con un total de 74 empresas! Los datos de 2010 muestran un aumento continuo de las ventas de servicios militares, entre otros los sistemas de apoyo, formación, logística y mantenimiento, reparación y revisión. La guerra mueve muchísimo dinero, pero este es dinero que enriquece aun más a los ricos y hace mas miserable a los pobres.

Mientras estemos rodeados de avaricia, nos será imposible alcanzar el objetivo de la paz, ya que no es solo este el problema sino que de aquí derivan muchos otros. A raíz de la avaricia, por ejemplo, surgen la mayoría de guerras. Actualmente las guerras que tienen lugar en el mundo son guerras aristocráticas u oligárquicas, es decir, son impulsadas por las grandes cúpulas de gobernantes a los que solo les interesa enriquecerse, a pesar de crear conflictos que puedan perjudicar a la población. Es aquí donde se esconde la avaricia. A todos nos pueden sonar casos como estos, la Guerra de Vietnam por ejemplo, o uno más reciente, la Guerra de Irak, en la que Estados Unidos mandó tropas a dicho país estableciendo bases permanentes con el objetivo de crear un protectorado sobre determinadas zonas locales susceptibles de ser explotadas para obtener recursos. Este tipo de acciones, en las que el fuerte siempre se aprovecha del débil, provocan que la guerra de empresarios y políticos se convierta en la guerra de todo un pueblo mediante el uso de los medios propagandísticos adecuados. Se podría decir sin miedo, que la paz es totalmente una utopía ya que siempre hay una motivación económica y no se piensa en el bien común.

Por el contario, la educación humana es la base para ir en pos del progreso, eliminar fronteras, considerar a todos como ciudadanos del mundo y remar en la misma dirección, hace que nuestro pensamiento y esfuerzo no se desvanezca en librar estúpidas guerras entre nosotros. Hay que abandonar los intereses individuales y empezar a pensar el bien común. No hay enemigos si nos consideramos todos iguales, miembros de la misma tripulación. Pero el pensamiento enraizado acerca de la diferencia de razas es un obstáculo. El hombre no tiene ningún valor especial porque pertenezca a cierta “raza”, aunque actualmente ya no utilizamos esa palabra que hoy en día suena tan despectiva.  ¿Entonces por que todavía categorizamos? La ambición de conseguir el poder absoluto, anhelar ser superior sobre los demás es lo que hace que el hombre no consiga un acuerdo mutuo. Como resultado nos lleva hacia un camino interminable hacia la paz. Me viene a la mente una frase de José Martí:  “Todo lo que divide a los hombres, todo lo que especifica, aparta o acorrala es un pecado contra la humanidad.” Si pusiéramos a un lado nuestras diferencias nos daríamos cuenta que al final todos somos una misma raza, la raza humana.

1 comentario:

  1. Desde el Platon y su estado utópico hasta nuestros días, el ser humano ha avanzado en muchas cosas pero en cuanto al tema de la paz y valores, algunos siguen siendo miserables de corazón. Me gusta como escribles :)

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