¿Utopía? Sí, lo es. En la realidad no interesa la paz,
estamos rodeados de guerras, avaricia,
pero sobre todo poder. Es una lucha continua por el poder. Quien tiene más quiere
más, sin pensar en el bien común. Cada vez que encendemos la televisión, no
encontramos más que noticias malas relacionadas con guerras, narcotráfico, violencia
de género, tráfico de personas, etc.
La paz no interesa mientras haya dinero de por medio. La
avaricia y la supremacía del poderoso están por encima de la fraternidad. La
guerra a pesar de causar muertes y males terriblemente irremediables genera
mucho dinero. Son muchas las empresas que se dedican a la venta de servicios
militares. Según rebelión.org la mayor concentración de empresas dedicadas a
todos estos servicios militares se encuentra en Estados Unidos y Europa
occidental, ¡con un total de 74 empresas! Los datos de 2010 muestran un
aumento continuo de las ventas de servicios militares, entre otros los sistemas
de apoyo, formación, logística y mantenimiento, reparación y revisión. La
guerra mueve muchísimo dinero, pero este es dinero que enriquece aun más a los
ricos y hace mas miserable a los pobres.
Mientras estemos rodeados de avaricia, nos será imposible
alcanzar el objetivo de la paz, ya que no es solo este el problema sino que de
aquí derivan muchos otros. A raíz de la avaricia, por ejemplo, surgen la
mayoría de guerras. Actualmente las guerras que tienen lugar en el mundo son
guerras aristocráticas u oligárquicas, es decir, son impulsadas por las grandes
cúpulas de gobernantes a los que solo les interesa enriquecerse, a pesar de
crear conflictos que puedan perjudicar a la población. Es aquí donde se esconde
la avaricia. A todos nos pueden sonar casos como estos, la Guerra de Vietnam
por ejemplo, o uno más reciente, la Guerra de Irak, en la que Estados Unidos
mandó tropas a dicho país estableciendo bases permanentes con el objetivo de
crear un protectorado sobre determinadas zonas locales susceptibles de ser
explotadas para obtener recursos. Este tipo de acciones, en las que el fuerte
siempre se aprovecha del débil, provocan que la guerra de empresarios y
políticos se convierta en la guerra de todo un pueblo mediante el uso de los
medios propagandísticos adecuados. Se podría decir sin miedo, que la paz es
totalmente una utopía ya que siempre hay una motivación económica y no se
piensa en el bien común.
Por el contario, la educación humana es la base para ir en
pos del progreso, eliminar fronteras, considerar a todos como ciudadanos del
mundo y remar en la misma dirección, hace que nuestro pensamiento y esfuerzo no
se desvanezca en librar estúpidas guerras entre nosotros. Hay que abandonar los
intereses individuales y empezar a pensar el bien común. No hay enemigos si nos
consideramos todos iguales, miembros de la misma tripulación. Pero el
pensamiento enraizado acerca de la diferencia de razas es un obstáculo. El hombre no tiene ningún valor especial porque pertenezca a cierta
“raza”, aunque actualmente ya no utilizamos esa palabra que hoy en día suena
tan despectiva. ¿Entonces por que todavía categorizamos? La ambición de
conseguir el poder absoluto, anhelar ser superior sobre los demás es lo que hace
que el hombre no consiga un acuerdo mutuo. Como resultado nos lleva hacia un
camino interminable hacia la paz. Me viene a la mente una frase de José Martí: “Todo lo que divide a los hombres, todo lo que especifica, aparta o
acorrala es un pecado contra la humanidad.” Si pusiéramos a un lado nuestras
diferencias nos daríamos cuenta que al final todos somos una misma raza,
la raza humana.


Desde el Platon y su estado utópico hasta nuestros días, el ser humano ha avanzado en muchas cosas pero en cuanto al tema de la paz y valores, algunos siguen siendo miserables de corazón. Me gusta como escribles :)
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