miércoles, 24 de octubre de 2012

Gordos de cuerpos delgados

La semana pasada después de hablar con una amiga, me quedé un poco sorprendido de su forma de vivir por así decirlo. Fuimos el grupo de amigos de la UNI a casa de un colega por la noche a tomar unos dulces. No celebrábamos nada en concreto, pero nos reunimos con la excusa de acabar los pasteles que sobraron del fin de semana cuando se celebró un cumpleaños. Al salir de la casa, poco a poco el grupo se iba disolviendo, cada uno en dirección a su casa. Me quedé solo con esta chica volviendo, y por el camino se iba lamentando de los pastelitos que se había comido. “No puedo permitirme estos excesos, engordo con mucha facilidad y si quiero estar como el resto de las chicas tengo que cuidarme mucho. Ahora cuando llegue a casa saldré a correr y me iré a la cama sin cenar” se quejaba mi amiga. Con lo que me dijo me quedé entre asombrado y asustado. La parte que me asombró fue su fuerza de voluntad de, a pesar de estar cansada, por la noche y sin ganas de nada- o así era como me sentía yo después de haber estado en la pequeña fiesta- ella, quería salir a correr. Estaba obsesionada con que si salía a correr ahora, esos pastelitos que había comido de más, no irían a parar a sus caderas. Por otra parte lo que me asustó fue darme cuenta de lo que se sacrifica, de una manera ignorante y extrema, para conseguir estar mejor. Para conseguir tener un cuerpo delgado que ya tiene pero que se niega a ver. 

Esta enfermiza obsesión por adelgazar y adelgazar yo creo que tiene su foco de infección en la televisión. Los medios de comunicación extienden entre todos los jóvenes de manera directa o indirectamente la necesidad de tener un cuerpo diez, un cuerpo que encaje en los cánones de belleza perfectos. Esto es consecuencia también de una sociedad consumista e inconformista. Acostumbrados a tener de todo y de una manera rápida, no es de extrañar que el tener un buen cuerpo sea otro artículo más a adquirir. No me imagino a la generación de mis abuelos tan obsesionados por esto, cada uno era como era. Con una constitución y una genética que reflejaba su imagen de acuerdo con cómo debería ser. Y yo creo que no se miraba mal por eso y que las envidias eran más sanas, tú eras así por que eras así y no había más. 

Con esto no quiero decir que hay que dejar que el cuerpo crezca en dimensiones por donde quiera, tanto ancho como alto y que no hay que cuidarlo, me refiero a que tanto los excesos como los defectos no son buenos. El no cuidar el cuerpo y dejarlo apartado es tan malo como una excesiva obsesión por él. Yo creo que es la ignorancia personal la que a la hora de que alguien quiera adelgazar le lleve a la locura y obsesión. Mucha gente que quiere hacer ejercicio para adelgazar y verse bien muchas veces no sabe cómo hacerlo. Saben que tienen que cuidarse y tener un estilo de vida sano. ¿Pero realmente saben qué es cuidarse?

Como en todo, para adelgazar y tener una buena vida saludable hay que saber lo que se hace. Antes de ponerte como un loco a hacer ejercicio, a comer poco y a obsesionarte con tu figura debes aprender e informarte. Saber cómo hacer las cosas correctamente sin excesos extremos hará que cumplas tus objetivos de una manera más rápida. En un tema tan delicado como es el adelgazar- y más aún en las chicas jóvenes- hay que contar con la ayuda de personas que entiendan y que tengan cierta experiencia. No es apropiado que te fijes en la gente de alrededor y copies de sus consejos, pues tu cuerpo no es el mismo que el de ellos. Cada uno tiene una constitución una genética, lo que para él o ella le sienta bien para ti puede ser una opción que te haga ir en dirección contraria a tu objetivo.

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